
La carne de éste crustáceo es exquisita; es buena para dietas en bajas calorías y es rica en proteínas y en yodo. También para personas con trastornos gástricos o intestinales.
Cómo elegir la centolla
Conviene comprarlas enteras y vivas, o frescas y congeladas.
Nunca muertas y crudas.
Existen latas de centolla al natural que también se puede usar, es muy sabrosa.
Un punto en contra es que se deteriora rápidamente, es necesario cocinarla o congelarla inmediatamente sacada del mar.
Cómo se prepara
Si dispones de la centolla viva: átale las patas, lávala y cepíllala bien para sacarle los restos de algas y demás. Si tiene orificios o faltan las patas, rellena con miga de pan. Sumérgelas en abundante agua y cuenta 12 minutos cada 500 gramos de centolla. Luego pásalas a agua fría; desprende el caparazón y retira la carne del cuerpo y las patas.
Para poner en práctica: Receta de Champignones rellenos con centolla
Ingredientes
12 champignones grandes
250 gramos de centolla desmenuzada
2 echalotes
50 gramos de nata
1 cucharadita de azafrán
½ copa de vino blanco
Sal y pimienta a gusto
Mantequilla cantidad necesaria
Preparación
Pon en una sartén la mantequilla y el vino blanco, y cocina los champignones, sin cabos, de ambos lados. Reserva. Pica los echalotes y saltéalos en mantequilla. Agrega la nata y condimenta con sal y pimienta a gusto. Deja reducir. Añade el líquido que quedó de la cocción de los champignones y agrega el azafrán, mezcla y deja reducir.
Rellena los champignones con trozos de centolla y salsea con la preparación anterior.
Imagen: flickr.com













