Mantener y continuar con hábitos de vida saludables colaborará a nuestro corazón a sentirse mejor. Comer ordenado, sano y a las horas correspondientes es la mejor manera de prevención. Todo nuestro cuerpo lo agradecerá, incluido nuestro estado de ánimo. La hipertensión arterial es una enfermedad crónica y responsable de gran cantidad de patologías cardiovasculares. Entre los factores que originan la hipertensión encontramos el tabaquismo, la obesidad, la falta de ejercicio y la elevada ingestión de sal. Veamos como cocinar y condimentar sin ella.
Los óptimos resultados se logran con una alimentación variada. Con vegetales y frutas, granos enteros, lácteos descremados, pollo sin piel, nueces y pescado, poco uso de carnes rojas y baja cantidad de grasas saturadas. El mejor procedimiento de elaborar los alimentos es el cocido sin sal añadida.
Conviene siempre seleccionar los pescados y carnes a la plancha, asados, microondas, parrilla, hervidos o cocidos al vapor. Es preferible la cocción al vapor que el hervido, dado que los alimentos conservan su sabor natural y no será necesario sazonar. Se puede disminuir el sodio de los alimentos si empleamos remojo prolongado (más de diez horas) o doble cocción, cambiando el agua a mitad de la misma dado que la sal se disuelve y permanece en el agua. Es útil usar este procedimiento con legumbres, verduras y pescados congelados.
Algunos condimentos recomendados para contrarrestar la carencia de sal son:
Carnes rojas – jugo de limón, mostaza, hojas de laurel, cebolla, pimienta, tomillo
Tomate – orégano, albahaca y perejil
Pollo – jugo de limón, hojas de laurel, albahaca y tomillo
Patatas – cebolla, nuez moscada, perejil, pimienta
Cordero – menta, ajo, orégano, cebolla y perejil.
Imagen: directo al paladar













