
La carne de perdiz es una de las que tienen menos grasa de todas las que podemos encontrar en el mercado. Hacer un pastel nos ayudará tanto a mantener la línea como a sorprender a los comensales con una receta distinta que nos ofrece múltiples posibilidades.
Ingredientes:
2 perdices
6 huevos
Nata líquida (500 cc.)
4 cebollas
Pimienta negra
Sal
Vino blanco
Champiñones
Preparación:
Comenzamos picando la cebolla muy fina y friéndolas un poco, cuando empiecen a ponerse transparentes añadimos las perdices para que vayan dorando. Cuando observemos que están doraditas por fuera añadimos un vaso de vino blanco, un poco de agua y cubrimos.
Deben quedar blandas de forma que se pueda sacar la carne del hueso sin demasiado esfuerzo. Esta operación la llevaremos a cabo cuando la carne se haya enfriado. El caldo resultante lo colaremos y lo reservaremos junto con la cebolla.
Vamos poniendo los ingredientes, excepto los champiñones, en un bol y los picamos todo lo mejor posible. Especiamos al gusto. Cogemos el molde en el que vayamos a hacer el pastel. Debe ser alargado para que nos quepa en otro de mayor tamaño ya que la cocción la haremos al baño María.
A los ingredientes le añadimos la nata líquida, hacemos una crema bien ligada y la disponemos en el molde. Le damos unos golpecitos en el fondo para evitar las burbujas de aire y al horno a unos 180 grados al baño María. La técnica del cuchillo para ver si está hecho nos servirá.
Mientras tanto usaremos el caldo resultante y los champiñones para ligar una salsa con la ayuda de una cucharada de harina. Sacamos el pastel, dejamos enfriar y desmoldamos con la ayuda de una puntilla (cuchillo pequeño) que pasaremos por todo el borde del pastel para ayudar a que caiga por su propio peso.
Cortamos en láminas de un dedo de grosor y salseamos. Espectáculo total en nuestra mesa con este sencillo plato.
Fuente: Cocinar fácil. Imagen: Semevlaolla.













