Esta es una excelente opción para intentar comer unas patatas diferentes. Simplemente para acompañar una buena cerveza, para comer como tapas, en un aperitivo o para lo que tu prefieras. Lo cierto es que el aditivo de la salsa de quesos y el tocino le vienen de maravillas. Eso sí, no son unas patatas para estómagos sensibles. Pero bien vale la pena intentarlas.
Ingredientes:
- Dos patatas grandes
- 200 ml de leche
- Una cucharada de mantequilla
- Una cucharada de harina
- 100 gramos de queso rallado
- Una loncha de tocino
- La parte verde de la cebolla de verdeo o cebollín
- Sal y pimienta
- Aceite para freir
Preparación:
Fríe las patatas normalmente en aceite y, mientras tanto, disponte a preparar la guarnición que las acompañará. Coloca la cucharada de mantequilla en una sartén y cuando esté caliente rehoga en ella la cucharada de harina.
Comienza a añadir la leche y forma así una salsa bechamel, añadiendo el queso rallado sobre la preparación para que comience a fundirse. Apaga el fuego cuando esté todo listo, condimentando con sal y pimienta.
Mientras tanto, en otra sartén, sofríe un poco el tocino cortado en cubos junto a la parte verde de la cebolla de verdeo. Cuando estén a punto, no tendrás más que añadir a la bechamel con queso. Fíjate de que no te quede demasiado espesa y rectifica con un poco de nata o leche. Sirve con las patatas bien doradas y disfrua. Facilísimo y delicioso.
Imagen: ElBlog.info













